Los días 22 y 23 de agosto, el Teatro Carlos Vieco Ortiz de Medellín fue escenario de la Rockatón 2026, una jornada que reunió durante 26 horas a 76 agrupaciones y solistas de diferentes géneros con un propósito común: aportar a las comunidades afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto.
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| ROCKATÓN 2026 |
Tuve la oportunidad de acompañar esta iniciativa como fotógrafo, realizando un registro que fue más allá de las presentaciones musicales. Durante los dos días documenté diferentes momentos de lo ocurrido en el teatro: el ingreso del público, la recepción de las donaciones, backstage, el trabajo de los equipos de producción y, por supuesto, las actuaciones de las bandas sobre el escenario.
Uno de los aspectos que más llamó mi atención fue precisamente esa dimensión colectiva de la jornada. El concierto no se desarrolló únicamente frente al escenario. Detrás de cada presentación había voluntarios, técnicos, músicos, personal de logística y muchas otras personas trabajando para que la iniciativa pudiera desarrollarse. Al mismo tiempo, el público llegaba al teatro llevando alimentos no perecederos, elementos de aseo y productos de higiene personal como aporte para los damnificados.
Según el balance entregado por la organización, durante la Rockatón se reunieron 21 toneladas y 379 kilos de ayudas, que fueron organizadas y despachadas posteriormente hacia los puntos de acopio establecidos para su distribución en Pereira, Cali y Manizales. La jornada contó además con la asistencia de aproximadamente 11.000 personas y la participación de cerca de 150 voluntarios.
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| ROCKATÓN 2026 |
En el escenario estuvieron presentes diferentes generaciones y expresiones de la música independiente de Medellín y municipios cercanos. Rock, punk, metal, rap, reggae, indie y hard rock hicieron parte de una programación que permitió reunir propuestas con recorridos muy diferentes alrededor de una misma causa.
Como fotógrafo, registrar un evento de estas características representa también una responsabilidad documental. No se trataba solamente de fotografiar a los artistas durante sus presentaciones, sino de conservar en imágenes todo aquello que hizo posible la Rockatón: las personas que llegaron a donar, quienes trabajaron durante largas jornadas, los espacios del teatro y la relación entre los músicos y el público.
La organización señaló además la presencia significativa de jóvenes entre los 13 y 24 años, junto con asistentes de diferentes generaciones. Esa convivencia resulta especialmente significativa en una escena musical que continúa transformándose y renovándose con el paso del tiempo.
La Rockatón 2026 retomó el espíritu de la iniciativa realizada en 1999, después del terremoto que afectó al Eje Cafetero. Veintisiete años después, esta nueva edición volvió a reunir al sector musical independiente alrededor de una emergencia, demostrando que la música puede trascender el escenario y convertirse también en una forma concreta de participación y solidaridad.
Desde mi trabajo como fotógrafo, este registro queda como parte de ese momento. No solo como memoria de 26 horas de música en vivo, sino como testimonio de lo que ocurrió alrededor de ella: una comunidad reunida, trabajando y aportando desde diferentes lugares para ayudar a quienes lo necesitan.

































































